
Cuando miras hacia atrás y haces balance del camino recorrido por el mundo subterráneo y la contracultura musical, siempre te encuentras con alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, verdades y mentiras... y mucha, mucha supervivencia.
Más de 40 años buceando por las cuevas del underground dan para mucho, salvo para hacerse rico; aunque la existencia también ofrece otro tipo de recompensas en sus vitrinas.
Tiene que gustarte de verdad lo que haces para no doblegarte nunca ante el Sistema y mantener el tipo con cierta gallardía, pero aún más importante es tener la fortuna de ir cruzándote en el camino con gente noble, cómplice y maravillosa. Buena gente, al fin y al cabo. Y de eso he ido sobrado.
Dicen que recoges lo que siembras y, a estas alturas de la vida, no me puedo quejar en absoluto de mi cosecha.
Gracias a todos los que sois y habéis sido parte de mi aventura terrenal. Feliz entrada al 2026.








